Adán Augusto

Desde el poder,una "flotadita" para Adán Augusto

Con motivo de la reinauguración del estadio de beisbol Centenario del 27 de Febrero, rehabilitado con recursos públicos, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, convirtió la ceremonia en un acto de precampaña en búsqueda de su nominación a la presidencia de la República.

Beatriz Pereyra
Pugna política por 2024
Pugna política por 2024

Con motivo de la reinauguración del estadio de beisbol Centenario del 27 de Febrero, rehabilitado con recursos públicos, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, convirtió la ceremonia en un acto de precampaña en búsqueda de su nominación a la presidencia de la República. El funcionario compartió el campo con el expitcher de las Grandes Ligas Mariano Rivera, el mejor relevista de todos los tiempos, quien no fue invitado a lanzar la primera bola sino para ayudar al lucimiento del político tabasqueño.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– A la reinauguración del estadio Centenario del 27 de Febrero, en Villahermosa, Tabasco, se apersonó el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador. Era la noche del sábado 1 de abril y el beisbol estaba de fiesta porque después de 59 años los tabasqueños volvieron a tener un parque de pelota nuevo, al que el gobierno federal destinó 276 millones de pesos. El político tabasqueño fue el invitado estrella.

“Para una gente que ama, vive, disfruta y sufre el beisbol, esta es posiblemente la noche que más orgullo siento de representar al presidente de la República en la reinauguración de este, como bien dijo el gobernador Carlos Merino, monumento tabasqueño al beisbol”, dijo el presidencial ante una multitud de paisanos que, como en acto de campaña, lo vitoreaban dentro y fuera del inmueble beisbolero.

Como una copia de López Obrador, a Adán Augusto le brota del alma el beisbol y tampoco tiene que escarbar en su mente para recordar los nombres de peloteros, juegos y atrapadas o batazos memorables, tampoco para recalcar que si los Olmecas de Tabasco han renacido y están más vivos que nunca es porque mientras él, como gobernador electo, ya pensaba en desaparecer al equipo “porque le cuesta mucho dinero al estado”, recibió públicamente la instrucción del presidente: “ni se te ocurra venderlo”.

“Vamos a hacer campeones a los Olmecas de Tabasco”, soltó el secretario desde el atril colocado a un costado de la placa conmemorativa de la reinauguración y desató la algarabía de los presentes. “El año pasado no se pudo, pero este año habrá campeonato para Tabasco y ya ni les digo del año próximo que vamos a volver a ser campeones”, gritó con desparpajo en clara alusión al proceso electoral de 2024.

“No nada más es el paisanaje (sic) del presidente López Obrador, es el cariño y la confianza que aquí se le tiene. Este estadio es una muestra más de que México tiene un presidente grande, a la altura de las circunstancias, y que sabe cumplir su palabra”, arengó.

En su andar hacia el interior del nuevo Centenario del 27 de Febrero, Adán Augusto estuvo arropado por los fanáticos. Intercambiaba saludos de mano y repartía abrazos, detenía su paso para dejarse tomar fotos. A su lado caminaba el oaxaqueño y exligamayorista Vinicio Castilla, uno de los peloteros más queridos en México, y a quien López Obrador suele enfrentar en los juegos que disputa con su equipo llamado “Amigos” cuando se despoja de la investidura presidencial y se transforma en un pelotero de llano.

En el campo empastado del flamante inmueble apareció el secretario de Gobernación ya sin la guayabera blanca con la que llegó a la ceremonia de reinauguración que se realizó al exterior del estadio. Se enfundó un jersey blanco con rayas verdes, el uniforme de los Olmecas, con el número 24 en la espalda, listo para dar el batazo inaugural ante los disparos del exjugador de las Grandes Ligas, Mariano Rivera, quien en lugar hacer el tradicional lanzamiento de la primera bola, fue el pitcher de Adán Augusto.

El relevista más grande de todos los tiempos realizaba unos disparos de calentamiento, ya muy lejos de las 90 millas con las que tiraba el cutter que lo inmortalizó en el Salón de la Fama, mientras el político tabasqueño saludaba a la multitud gozosa. Como cátcher fungió el gobernador Carlos Manuel Merino Campos, aunque las rodillas ya no le dan para ponerse en cuclillas. El ámpayer fue el Pochichoco, la cuestionada mascota de los Olmecas que a los playoffs de la temporada pasada se apareció en un helicóptero de la Secretaría de Marina que aterrizó en el estadio de Macuspana, la cuna del presidente López Obrador, y donde el equipo jugó en 2022 mientras se remodelaba su estadio.

Como si un pelotero profesional hubiera entrado en su cuerpo, Adán Augusto comenzó un ritual beisbolero. Asió el bat con el brazo derecho, le dio de vueltas para calentar el hombro, silbaba alegre con la seguridad de quien sabe que es la noche de su vida y con la punta del madero tocó la arcilla del home, ya en posición de bateo del lado de los derechos.

En el sonido local se arengaba al público a hacerle bulla al secretario de Estado. “Bienvenido, Adán Augusto, tus amigos, tu gente de Tabasco te saluda con mucho cariño”. Y se escuchaba la letra de “Los Plataneros”, la canción que el cantante de música tropical Chico Che le compuso al equipo de beisbol de Tabasco que se llamó así antes de cambiar a Olmecas.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2423 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.