Teatro

Boris Schoemann: 70 años de La Capilla

Siete décadas y sigue tan campante… El espacio dramático impulsado desde 1953 por el poeta y cronista Salvador Novo en Coyoacán y que al cambio de siglo la teatrera Jesusa Rodríguez cedió a Boris Schoemann, renueva aires culturales.

Niza Rivera
Teatro La Capilla
Teatro La Capilla(Mónica Álvarez)

Siete décadas y sigue tan campante… El espacio dramático impulsado desde 1953 por el poeta y cronista Salvador Novo en Coyoacán y que al cambio de siglo la teatrera Jesusa Rodríguez cedió a Boris Schoemann, renueva aires culturales. Aún al frente, su director trabaja con ánimos renovados, en el pensamiento de ceder pronto la estafeta a nuevas generaciones del arte escénico nacional. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En su 70 aniversario, el Teatro La Capilla se yergue con más vida que nunca.

Fundado por el actor, dramaturgo y escritor Salvador Novo hacia 1953, La Capilla es uno de los espacios representativos del barrio de Coyoacán, surgido cuando el intelectual y miembro del movimiento Los Contemporáneos decidió convertir a la pequeña capilla de la antigua finca El Carmen en teatro.

Tras el deceso de Novo en 1974, las riendas quedaron en manos de su heredero, Salvador López Antuñano, hasta que en la década de los ochentas la dramaturga Jesusa Rodríguez lo rescató, restauró y rehabilitó gracias a una beca Rockefeller.

Una vez con vida en ese espacio teatral y comenzando el milenio, la teatrera le cedió la batuta al actor, director y dramaturgo Boris Schoemann (Francia, 1964), mientras que el Teatro Bar El Vicio (antes El Hábito) pasó a la administración del grupo artístico las Reinas Chulas.

Fue Schoemann quien cuenta a Proceso el significado de dirigir un lugar tan histórico para la actuación en México, calificándolo de un “referente del teatro contemporáneo e independiente”, mismo que ha respondido a los momentos actuales en donde la diversificación del arte se ha globalizado.

Muestra de lo anterior es que La Capilla, además de brindar la maquinaria para montar teatro, creó la tradición de los cuentos “Anti-navideños” (que en 2022 realizó su edición décimo novena) y la versión infantil de “Anti-navideñitos”, con talleres a partir de los cuáles ha surgido el proyecto editorial Los Textos de La Capilla, amén de promover a compañías de la República Mexicana para que lleguen a Coyoacán mediante el proyecto “La Capilla en los Estados”. El espacio se renta para temporadas regulares (en función de tiempos y de criterios de selección de programación. Desde hace un par de años, asimismo, nació el “Lab Capilla”, faceta de enseñanza para desarrollo continuo en la formación del gremio teatral.

Lo anterior puede consultarse en www.teatrolacapilla.com, red donde aparece la amplia oferta de sus dos espacios, siendo el principal la “Sala La Capilla”, que escenifica: Hasta Luego de Los Endebles hasta el 24 de abril; Solo en el desierto, de la compañía homónima, hasta el 26 de abril; Tornaviaje, de Co.Relato, al 25 del mismo mes; En el hoyo, de Perrushka Producciones hasta el 28; Un tornillo atraviesa mi cabeza, de Autopsia Teatro, con fin de temporada el 13 de mayo.

También el drama del noruego Ibsen Peer Gynt, por Marionetitlán, hasta el 25 de mayo; Pueden estar tranquilxs, de Encerradxs, del 20 de abril al 11 de mayo; y Fragmentos de un dolor exquisito de Fragmentados Teatro, del 23 de este mes hasta el 14 de mayo.

A su vez, la “Sala Novo” escenifica: Asombrosía: perfoconferencia del amor libre y otras obscenidades, de Alberto Lomnnitz y María Sánchez (hasta el 25 de abril); La peor señora del mundo, de Lab Teatro, y Romeo debe morir, de Naveguemos Teatro (al 25 ambas); Dulces compañías, de Escena 77 producciones, y Asia récord, de Un paso a la deriva (fin de temporadas 29 de abril); El corazón de la hidra, de Anthropos Teatro (al 30 de abril) y Coordenadas finales, de Seguidor de Pléyades (hasta mayo 12).

Las llaves de la histrionisa

Schoemann recuerda su llegada a la dirección, vía teleconferencia con Proceso:

“Entré en 2000 con la obra Los endebles que en ese momento estaba en el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM; pero por una huelga tuve que buscar otro lugar y así fui a tocar las puertas de Jesusa Rodríguez, quien dirigía junto a Liliana Felipe La Capilla…”

Después de una temporada muy exitosa de Los endebles, el título de ese montaje se convirtió en la compañía de Schoemann, expone:

“En lugar de tres meses duró nueve la obra y al final Jesusa me dejó las llaves de La Capilla. Fue un regalo maravilloso, tuve que moverme para ver cómo financiar y encontré en el programa México en Escena Grupos Artísticos (MEGA, de la Secretaría de Cultura) un apoyo a mediano y largo plazo, gracias a eso hemos podido tener un desarrollo”.

Fue justamente ese programa el que sostuvo el recinto durante el año pandémico 2020, según contó al semanario. Y aunque no alcanzó para cubrir la totalidad de gastos que implica sostener a La Capilla, sí permitió que no se diesen despidos (“trabajan 12 personas de manera permanente y hasta ocho mas, según las temporadas”). “Salimos de la zona de comfort”, acepta, “brincando al teatro virtual y así pasamos la mala racha”. Durante 2021-2022 accedieron a un programa de la Secretaría de Cultura capitalina y desde entonces, el teatro ubicado en el número 13 de la calle de Madrid, en la colonia Del Carmen, ha continuado su labor artística.

Schoemann externa su preocupación sobre el tema de financiamientos-independencia en espacios teatrales:

“La Capilla siempre ha dependido del financiamiento público para no volverse comercial. Por supuesto que la taquilla ayuda, apoya a las compañías que aquí se montan; pero la defensa de teatristas a MEGA ha sido porque es la única manera de tener un desarrollo que no sea solo de producciones y que permita desarrollos a un largo plazo.

“Ahora, el Estado busca financiar a través de donativos de empresas dado el presupuesto que se ha reducido drásticamente a las producciones en los últimos años, desde el anterior gobierno y hasta el actual, lo cual es terrible… ¿por qué? Porque pone los donativos de impuestos en las manos de los empresarios y son ellos los que deciden si un proyecto sigue su línea comercial o no, cuando lo importante es la dramaturgia. Así que hay que estar atentos”.

70 años no es nada

La llegada de La Capilla al aniversario 70 significa un hito en México; sin embargo, para Schoemann más que el número, la celebración es fruto del trabajo constante y la posibilidad de mejor creación dramatúrgica.

La Capilla, sede de a su vez de la agrupación Los Endebles, es hogar de hasta 100 producciones anuales, una fortaleza incubadora de proyectos dramatúrgicos al tiempo de publicaciones editoriales, como la Antología de Teatro para Jóvenes Audiencias, e impulsora de la Semana Nacional de la Dramaturgia. Boris Schoemann comenta:

“Mi equipo y yo siempre estamos trabajando, creando, incluso creo que estamos rebasados. No obstante, así hemos justificado el programa MEGA y si bien las temporadas que se montan son más cortas que antes, al menos tenemos la certeza de que cuando algo funciona lo volvemos a programar o en ocasiones, extendemos temporada.

“Así cumplimos 70 años de ser un teatro contemporáneo que busca fomentar la dramaturgia, apoyar a jóvenes compañías e intentamos mantener las instalaciones de esta vieja dama honorable que es La Capilla y con ello tener un espacio digno. Nadie se hace rico aquí, pero a algunas de las agrupaciones que se presentan les va bien, programamos unas 12 obras en cada sala por semana y coproducimos también, por ello es importante tener teatros como el nuestro, con líneas de trabajo bien marcadas”.

Para su cumpleaños septuagenario, en enero montaron tres obras del repertorio de La Capilla: Kiwi, Beautiful Julia y Bashir Lazhar (“todas con más de 300 representaciones nacionales e internacionales”). Para el segundo semestre de este 2023 se preparan otras obras conmemorativas, entre ellas el regreso de Tierra oceana del canadiense Daniel Danis (Hawkesbury, 1962), cuyo título original en francés es Terre océane.

Respecto al Lab Capilla, se trata de un ambicioso proyecto educativo “que responde a la necesidad de formación en el teatro”, a decir de Schoemann. El año pasado dos grupos actuaron en la Sala Novo y nuevos resultados se podrán apreciar “en breve” con las puestas Fragmentos de un dolor exquisito y Pueden estar tranquilxs:

“Es un proyecto –afirma—que pensé como un formato novedoso de enseñanza independiente a los talleres, con otra línea de trabajo. Lab Capilla posee un trazo curatorial diferente, cuenta con un equipo de trabajo diverso en el cual se enseña para llegar a un montaje concreto, ha sido una faceta muy interesante”.

Entre los profesores que sostienen Lab Capilla enumera a “gente comprometida con el quehacer histriónico”, por ejemplo: el actor, docente y director Christian Magaloni, el profesor Daniel Bretón, Jimena Eme Vázquez (Premio Dramaturgia Joven Vicente Leñero), Irene Repeto (creadora escénica española residente en Ciudad de México), la codirectora artística de la Muestra Nacional de Teatro México y miembro del consejo consultivo de la revista Paso de Gato Luz Emilia Aguilar Zinser, María José Jiménez y Edson Martinez.

Sobre cómo ha dividido su trabajo entre el teatro y su Compañía Los Endebles, para que mutuamente no interfieran entre sí, manifiesta:

“El tema es poner el dedo en la llaga, pues al haber un financiamiento para la Capilla no puedo solicitar nada para Los Endebles, así que esto lo hago con mí dinero, o reciclando. Hubo un momento donde pude acceder a la producción mediante el INBAL o UNAM, pero ahora no se puede, he buscado que la compañía se adapte a todas las situaciones poniendo énfasis en lo que considero importante, o sea, la actuación, la dirección y la dramaturgia.

“Ahora mismo se acaba de estrenar el monólogo Hasta Luego y, bueno, estoy muy satisfecho”.

--¿Qué contempla de la dirección artística para La Capilla a futuro, hacia dónde irá?

--En lo personal, hay días en que me levantó pensando que ya debo de dejar la dirección a otros equipos, heredarla como sucedió conmigo, he estado con esa idea desde hace cuatro, cinco años, y me gustaría que sucediera o de plano compartir su dirección con jóvenes agrupaciones manteniendo la programación de teatro contemporáneo y apertura a compañías nuevas.

“Sin embargo, no… no es tan sencillo como parece así que… estoy en eso, pensando en serio eso, así que me hallo muy atento al cambio”.

Reportaje publicado en la edición 2423 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.