Revista Proceso

Judit Neddermann para el concierto por el Día de Cataluña

El canto dulce y etéreo invitado a conmemorar la fiesta de Cataluña es el de esta intérprete nacida hace 31 años en Vilassar de Mar, quien visita nuestro país por vez primera. Este sábado 10 presentará su cuarto álbum en el Foro Cultural Lenin de la colonia Roma Norte.

Roberto Ponce
Judit Neddermann. Ciudadana del mundo
Judit Neddermann. Ciudadana del mundo(Pol Rebaque)

El canto dulce y etéreo invitado a conmemorar la fiesta de Cataluña o, como dicen sus paisanos, la Diada de Catalunya, es el de esta intérprete nacida hace 31 años en Vilassar de Mar, quien visita nuestro país por vez primera. De ello conversa con Proceso, y sobre la independencia catalana, de su amor por Cuba –que conoció hace poco– y de sus composiciones. El 10 de septiembre, en el Foro Cultural Lenin de la colonia Roma Norte, presentará su cuarto álbum, Aire, acompañada del guitarrista Darío Barroso, con canciones en español y en su lengua natal.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Medios españoles han elogiado su dulce voz de ternuras jazz, melismas corales y rock suave que ahora llega para entregar 11 composiciones propias de un cuarto álbum: Aire.

Desde las costas mediterráneas de Vilassar de Mar, donde nació el 27 de marzo de 1991, Judit Neddermann debuta en la capital mexicana invitada por la Representación de Cataluña en México, para festejar el llamado Día Nacional de Cataluña la tarde del sábado 10 de septiembre, en el Foro Cultural Lenin, a las 18:30 horas.

–¿Qué significa para Judit Neddermann ser catalana?

–Pues… me podría extender un montón –responde animada telefónicamente desde Vilassar–, igual te explico cómo me siento yo en el mundo, porque importa para entender luego lo que es Cataluña para mí, ¿no?

Durante una década, a partir de 2009, fue la voz cantante de la banda de jazz jamaicana sesentera The Gramophone Allstars, con la cual grabó cinco platos láser. Judit, cuyo nombre en catalán se pronuncia “yudít”, prosigue:

“Yo vivo sintiendo que formo parte de círcu­los cada vez mayores hasta ser ciudadana del mundo en general. Y si concreto estos círculos de forma continental, veo el caso de España como un Estado infinitamente rico en culturas e idiomas, y esta pluralidad ibérica a mí me inspira y me fascina.”

Dice haber aprendido lo anterior a los 19 años, cuando entró a formar parte de la orquesta de percusión ibérica Coetus, que recogía música de toda la península fronteriza de Francia hasta Galicia y Portugal:

“Todos bebemos de todos, esto es importante de tomar en cuenta y celebrarlo. Luego de esta reflexión, debo manifestar que yo me identifico como catalana. Si me preguntan ‘¿tú que eres?’, sin ningún problema puedo decir: ‘¡Soy catalana’. Cataluña es una tierra de acogida maravillosa, me identifico con la sociedad que se ha ido gestando aquí a lo largo de su historia! Sobre todo, celebro nuestra lengua, que conviene cuidar y proteger; pero no en el sentido de encerrarla ni dividirla, sino exportarla al máximo, como en esta ocasión lo hago yo, viniendo a Ciudad de México para cantar.”

Recuerda la herencia de distinguidos trovadores, como el valenciano Raimon, cantor de “Al vent” (“Al viento”), o Lluís Llach, “Cal que neixin flors a cada instant” (“Deben nacer flores a cada instante”), quienes con Josep Maria Espinàs y el movimiento Els Setze Jutges (“los 16 jueces”) defendieron la llamada Nova Cançó catalana en España, prohibida por la dictadura franquista. La estafeta siguió y dio frutos:

“Me siento muy afortunada de continuar componiendo en catalán… Más allá de los conflictos políticos, mi música está aportando lo que tiene que aportar. Suena muy jipi, pero lo que más deseo es llenar el mundo de luz y de amor a través de mi música.”

Algo de árbol

Abrevó los oleajes folclóricos de sus padres en las costas de Vilassar de Mar, llenas de marinos y navegantes que cruzaron el Mediterráneo rumbo al Caribe. Una mañana de noviembre de 2018, ella desplegó alas y emprendió su primer viaje a Cuba, que marcó su carrera musical. Afirma Judit Neddermann:

“Aparte de que fue el primer viaje que hice sola, desde que llegué allá me sentí como en casa, y así anduve bastante tiempo en pos de la aventura cubana. Justamente no sólo en mi pueblo, sino en la pequeña zona donde vivo, Maresme, una comarca de Cataluña, existe gran conexión con Cuba pues hubo muchas familias que viajaron a la isla y volvieron con dinero. Hubo quienes hicieron sus negocios, algunos más o menos turbios, y bueno, me contaron que las palmeras que tenemos acá en las playas son porque añoraban Cuba, y como aquí teníamos pinos, sembraron...”.

Cuba significó el descubrimiento que quiso plasmar con la pieza final del álbum Aire, producido por ella en 2021 con Arnau Figuerez y que sale también en LP de vinilo: “Barabacoa” va dedicada a la ciudad colonial más antigua de la isla, llamada hoy Ciudad Primada, pero que los taínos bautizaron con aquel nombre nativo que equivale a “presencia del mar”. Judit relata:

“Me pareció un mundo muy similar a lo que acostumbro a vivir yo aquí, pero bastante más desatado, con mayor libertad y también con un montón de diferencias político-sociales, evidentemente. Al menos la sensación energética y la conexión con la gente cubana fue muy rápida, automática, como si ya hubiera ido muchas, muchas veces a Cuba.”

Desde pequeña conocía las músicas cubanas, gracias a su padre, Enric Neddermann, quien canta y toca con su madre, María Eulalia Lali. A ella le compuso “Jo et canto a tu” de Aire, que grabó a dúo con su hermana pianista Meritxell, un año mayor.

Este cuarto CD incluye sus temas: “Canta”, “Luna”, “Borro mi nombre”, “Siento que vuela”, “No me quiero enamorar”, “Sense” y “Tiempo”.

–¿Por qué define su arte como “música de raíz”?

–Yo había estudiado jazz, música clásica y anglosajona, pero, como mencioné, a los 19 años descubrí el folclor y me abrió la mente, como que volví a sentir la tierra. La música dejó de ser sólo una diversión para mí. Me faltaba esa raíz para ser algo de árbol, de donde puedes tomar la tradición de la música que te rodea, subirla a tu entorno y que sirva a tus vecinos, haciéndola suya.

–En Aire critica al patriarcado con “Vete”. Y en “Vicio” usted canta Cállate la boca.../ Si no conoces el silencio no puedes escuchar…/ Ya no me quiero agachar./ Llévate tus leyes, no me minimices,/ ¡somos reinas sin reyes!

–“Vete” la quise hacer para que sirviera a muchas mujeres, tengo la esperanza de que cuando la escuchen sientan fuerza para cambiar circunstancias de su vida, si es que no les va todo como les tiene que ir. Porque creo que a veces aceptamos situaciones de trato inadmisibles, y si nos lo vamos recordando unas a otras, es la forma de asegurarnos de que las vamos parando para construir esta nueva vida que queremos.

“Y ‘Vicio’ la escribí con muchísimo enfado –confiesa–… Estoy acostumbrada a hacer canciones de sentimientos bonitos, e incluso yo agrego la tristeza en esta categoría de sentimiento bonito; en cambio el enfado cuesta más transformarlo en canción, en mí hay resistencia a expresarlo. ‘Vicio’ fue un ejercicio para expresarme musicalmente a través del enfado, y me ha ido muy bien porque, a base de irla cantando desde que la saqué, me he estado curando. Ahora ya no estoy enfadada, cosa que me encanta, pues amo reír.”

No a la polarización

–En octubre de 2017 se convocó al referéndum de autodeterminación e independencia de Cataluña, reprimido por el gobierno español desde Madrid. ¿Qué le desea usted a Cataluña en el contexto de España y Europa?

–La situación es compleja. Yo particularmente deseo que la gente aprenda a convivir en armonía, porque lo que me ha dado más pena y más me ha preocupado del problema político es el enfrentamiento que se ha venido produciendo, o sea la polarización. Porque o estabas totalmente en contra o totalmente a favor, y no: hay gente que está como en los grises, digamos, como es mi caso, porque yo soy catalana. ¡Cataluña, como tierra, como nación, me representa! Mas no soy una persona que esté en contra de España ni mucho menos…

“Ya te había hablado de España como país plural y crisol de pueblos, de lenguas, entre ellas el catalán. Y esos crisoles me encantan de Europa, de México, del mundo... Lo importante es que todas las culturas puedan convivir en armonía y no hacer escoger a la gente entre tú eres esto o eres lo otro.”

Judit vendrá a la Ciudad de México acompañada de su guitarrista Darío Barroso. Está alegre:

“¡Soñaba con México desde hace mucho! Y pensaba: ‘A ver si algún día puedo viajar lejos para cantar y trabajar en tierras mexicanas’, ¡y allá voy hoy! He aprendido que las cosas llegan cuando tienen que llegar.”

Dice más sobre México, con un suspiro, riendo:

“Pues mira, ¡me encanta la comida mexicana! Yo admiro a Chavela Vargas y a Natalia Lafourcade… Aparte, aquí yo conozco a un amigo mexicano, de Monterrey, tremendo violinista y músico que se llama Carlos Monfort, lindísima persona, creo que es la conexión más cercana que tengo con México. Voy a aprender, a compartir, a festejar.”

El Día Nacional de Cataluña o Diada de Catalunya tiene su origen el 11 de septiembre de 1714, cuando Barcelona cayó derrotada por tropas borbónicas. Basado en un romance del siglo XVII, su himno es “Els segadors” (“Los segadores”). El concierto del dúo de Judit Neddermann y Darío Barroso será un día antes, el sábado 10 de septiembre, en el Foro Cultural Lenin del Centro Mexicano de Estudios Culturales y Sociales, AC, en Mérida 98, esquina Tabasco, colonia Roma Norte, a las 18:30 horas. 

Reportaje publicado el 4 de septiembre en la edición 2392 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.