CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Después de rechazar la estrategia militarista de seguridad pública implementada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ahora se pronuncia contra la Reforma Electoral propuesta por el mandatario, a la que califica de “regresiva” y de ser “un agravio a la vida democrática del país”, ya que intenta “minar” al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
El nuevo posicionamiento público de la jerarquía católica fue dado a conocer el 31 de octubre último, cuatro meses después de haberle pedido a López Obrador que cambie su fallida estrategia de seguridad, a raíz del asesinato de dos jesuitas en la Sierra Tarahumara.
Los cerca de 150 obispos y arzobispos del país, aglutinados en la CEM, expresan sobre la reforma electoral su “franca preocupación, al igual que muchos ciudadanos e instituciones de la sociedad civil, por el impulso que se da a una reforma constitucional en materia electoral (…) que, por su orientación y motivos, es claramente regresiva; más aún, constituye un agravio a la vida democrática del país”.
Los jerarcas católicos aseguran también que la reforma está “destinada a afectar la representación y el equilibrio de las minorías y mayorías, llevando el control de los comicios hacia el ámbito del gobierno federal centralista”, ya que afecta la “gestión presupuestal” del INE y del TEPJF, eliminando la “autonomía ciudadana” y la “imparcialidad partidista”.
En su comunicado, la CEM agrega que “ningún ciudadano, y menos los gobernantes que juraron guardar y hacer guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, tienen derecho a impulsar reformas que eliminen o comprometan la fortaleza de las instituciones, que son el soporte del Estado mexicano, como es el caso del INE y del TEPJF. La sola pretensión de hacerlo pone en entredicho la calidad moral de quienes la impulsan”.
Señala que ambas instituciones “son el resultado de la lucha y compromiso de miles de mexicanos de la sociedad civil, y de todos los signos partidistas, quienes lograron abrir caminos para la democracia real en México”.
El “principal fruto” que han dado estos órganos electorales –dicen los obispos– “fue que el gobierno dejó de ser juez y parte en los comicios electorales, y comenzó la transición a la democracia con alternancia en las tareas de gobierno a nivel local y federal, dando paso a gobiernos de distintas opciones políticas”.
Para la jerarquía católica, el INE tiene una “gran aceptación en la ciudadanía, siendo una de las instituciones más confiables para los mexicanos”, ya que ha “forjado la cultura de la identificación oficial” vía la credencial de elector, ha “motivado” la participación de los ciudadanos en los procesos electorales y también “ha fiscalizado” e “impulsado” las “condiciones de equidad” en los comicios.
Por ello, los obispos “exhortamos respetuosamente al Poder Ejecutivo y al Legislativo a que asuman su responsabilidad con la historia y con las futuras generaciones, haciendo a un lado intereses ideológicos particulares e inapropiados para el bien común… No pongamos en riesgo la estabilidad y gobernabilidad democrática del país”.
En respuesta, en su conferencia mañanera del pasado martes 1 de noviembre, un día después de que la jerarquía hizo su pronunciamiento, López Obrador dijo ser respetuoso de la Iglesia, “es su visión y la respetamos, aunque no estemos de acuerdo”.
El mandatario recordó que “hay quienes quieren, los conservadores, los oligarcas, que nada más haya ‘cratos’ sin ‘demos’; poder sin pueblo. ¡No! no es el caso de la Iglesia, porque la Iglesia somos todos, la Iglesia es todo el pueblo”.
Y luego pasó a elogiar al papa Francisco, porque “es el mejor Papa que ha tenido la Iglesia en mucho tiempo y, sin duda, el mejor Papa para los mexicanos en circunstancias de transformación”.
Polémico llamado
El sacerdote Mario Ángel Flores Ramos, director del Observatorio Nacional de la CEM, considera que ahora fue una “respuesta prudente” la de López Obrador, a diferencia de otras ocasiones, cuando ha agredido a la jerarquía acusándola de ser hipócrita.
–Llama la atención que, en su pronunciamiento, el episcopado no exhorte a los católicos a manifestarse en las calles, ni siquiera a participar en la marcha contra la reforma electoral del próximo domingo 13.
–Consideramos que no es el momento para realizar ese tipo de manifestaciones. Además, algunos partidos políticos están convocando a esa marcha, aparte de algunas asociaciones civiles. De manera que nuestra participación podría verse como una expresión partidista, cosa que no queremos.
“Antes de entrar en ese campo de la manifestación pública, de los ciudadanos en las calles, que es más complejo y ojalá no lleguemos a eso, estamos haciendo un llamado a la prudencia de nuestros gobernantes. Pero por lo demás, claro está, nos unimos a los millones de ciudadanos que actualmente se están manifestando contra la reforma electoral.”
Miembro de la Comisión Teológica Internacional, un grupo de 30 teólogos al servicio del papa Francisco y en el cual es el único mexicano, Flores Ramos indica que, por lo pronto, basta el puro pronunciamiento de la CEM para que los laicos católicos puedan manifestarse contra la reforma lopezobradorista.
“Es una base para que se sientan comprometidos y apoyados en esa línea, que es básicamente la defensa del INE, donde está la fortaleza de la democracia mexicana”, dice.
–La legislación mexicana les prohíbe a los ministros de culto hacer política partidista, ¿considera que ustedes no están violando la ley?
–De ninguna manera, porque no estamos en una línea partidista ni en un proceso electoral, en nada que sea una injerencia nuestra. Estamos más bien en un momento de revisión del INE, una institución que es de todos los mexicanos; no pertenece ni al gobierno ni a ningún partido político, sino al Estado. Por eso todos debemos salir en su defensa, incluyendo los obispos.
Texto publicado en el número 2401 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 6 de noviembre de 2022.