CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La crueldad ciega del sismo del martes 19 también flageló comunidades alejadas del estado de Puebla, en que sus habitantes vieron desplomarse bardas, casas y templos, y donde lo único que las hace diferentes es que ahí ha fluido poca o ninguna ayuda a los damnificados. Es el caso de la comunidad de San Francisco Huilango, municipio poblano de Tochimilco, donde la mayoría de las viviendas se encuentran cuarteadas, en tanto una veintena están derruidas y un número incuantificable a punto de caer, por lo que sus habitantes duermen y llevan a cabo sus tareas domésticas a la intemperie, con la incertidumbre de no saber cuándo llegará la ayuda del gobierno para reconstruir sus humildes propiedades. La única ayuda que los habitantes de Huilango --al igual que otras de Tochimilco-- han tenido a tres días del sismo del 19 de septiembre, es la de agrupaciones humanitarias y de personas que se han organizado desde distintas ciudades, como la de México y Puebla capital. Es por ello que la organización no gubernamental Fraternidad Naturista Ecologista de la Sierra de Guadalupe Mahatma Gandhi (Franature AC), que llevó ayuda en víveres y medicinas a esas comunidades poblanas, pudo recabar una serie de denuncias de familias que vieron el derrumbe de sus viviendas y que a la fecha duermen a la intemperie. Los damnificados se quejaron de que las autoridades municipales del lugar están acaparando la ayuda para distribuirla de manera selectiva y partidista. Es el caso de la familia de Florencio Ramos García, a quien le fue suspendido el servicio de agua y no recibe ayuda por la contingencia por órdenes del presidente municipal auxiliar, Leonel Atenco Tlapenco. Después de conocer esas y otras denuncias de los pobladores del lugar en contra del manejo faccioso de los apoyos, Franature y otras organizaciones acordaron hacer la entrega de la ayuda directamente a los domicilios de los afectados. En su recorrido, los activistas constataron que la mayoría de las viviendas afectadas están hechas de adobe y piedra, sin embargo, incluso las que cuentan castillos y trabes tampoco se salvaron de exhibir cuarteaduras. Más aún, los brigadistas constataron que la iglesia principal de Huilanco se vino abajo por completo, pero como se encontraba cercada ya no pudieron registrar los daños en el interior del templo. A la tragedia desatada por el sismo de 7.1 del martes, los habitantes suman el acaparamiento y reparto selectivo de la ayuda que trabajosamente se ha podido llevar hasta Huilango, una comunidad marginada de Puebla como cientos más. (Con información de Melani González y Víctor Zendejas)