Ajedrez

Las manías de los ajedrecistas

Hay jugadores que hacen su jugada y se levantan de la mesa como si tuviesen un resorte en el asiento. El Gran Maestro Najdorf actuaba en muchas ocasiones así.

Manuel López Michelone
Partida
Partida(https://twitter.com/fcajedrez)

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).-El ajedrez es un juego obsesivo y quienes lo practican suelen tener actitudes que calificarían de curiosas y hasta bizarras. Desde luego que hablamos de los grandes maestros, aquellos que han consagrado su vida a las 64 casillas y en donde en ocasiones, tienen comportamientos extraños aunque muchas veces explicables.

Se sabe, por ejemplo, que los jugadores rusos, desde siempre, colocan sus caballos (al inicio de la partida), viendo hacia enfrente.  Yo suelo colocarlos de la siguiente manera: el caballo del lado de a dama observa al caballo del lado del rey y éste a suvez observa al del flanco dama. Según yo, si después de una dura lucha quedaba un caballo en escena, yo podía saber si era el caballo del lado del rey o de la dama. La realidad es que este conocimiento no sirve para mucho. Más aún, el excampeón mundial Botvinnik, solía poner un caballo viendo hacia afuera del tablero si éste se encontraba en la columna A o H.

Otros comportamientos curiosos se observan con frecuencia. Garry Kasparov, antes de iniciar una partida, acomodaba sus piezas usando su mano izquierda. La idea era motivar de alguna manera el pensamiento creativo, que se da en el lado derecho del cerebro. Es claro que las consecuencias de hacer esto son difíciles de demostrar. Quizás Kasparov podría haber pensado: “Tal vez no sirve de nada hacer esto, pero tampoco causa ningún daño hacerlo”.

Es claro que el ajedrez de torneo es la prueba de fuego para todo ajedrecista y evidentemente es también una prueba para los nervios. Hay jugadores que hacen su jugada y se levantan de la mesa como si tuviesen un resorte en el asiento. El Gran Maestro Najdorf actuaba en muchas ocasiones así. Otros jugadores, como Mijaíl Botvinnik, no se levantaba del tablero a pesar de haber estado sentado 5 horas. Su concentración era tal que no se permitía distracciones. En sus últimos años como ajedrecista activo, Botvinnik de pronto se levantaba del tablero para ver las otras partidas. Decía que “era una concesión a su edad”.

Hoy, gracias a los torneos en vivo, en donde podemos no sólo ver las partidas que se están jugando en los mejores torneos del planeta, sino también el ver a los jugadores meditando sus jugadas, encontramos un comportamiento que –tal vez– se ha dado por imitación de los jugadores como Carlsen o Nepomniatchi. Y es el tomar un peón entre sus dedos y jugar con él mientras se medita la siguiente jugada que hay que hacer. Este comportamiento se observa cada vez con más frecuencia y me queda claro que hay un elemento de imitación en el mismo.

Sin embargo, el Maestro Internacional Kenneth Frey indica que tomar un peón (que ya ha sido capturado) y jugar con él entre los dedos, debería ser sancionado por los jueces de las competencias porque distrae al otro jugador. Es más, Frey ha reclamado en los torneos locales este comportamiento y los árbitros lo más que pueden hacer es pedirle al jugador que juega con la pieza que deje de hacerlo, porque en el reglamento no está estipulado esto en particular. Y aunque el reglamento del ajedrez d competencia no púede registrar todas las cosas que pueden ocurrir en una partida, es evidente que debe privar el sentido común: si al rival le molesta, pues seamos deportivos y no lo hagamos. Pero desde luego esto se decide muchas veces mientras se está jugando la partida de torneo, en donde queremos vencer a nuestro rival a toda costa y entonces, si se molesta y yo no violo ninguna regla, pues no tengo porqué dejar de hacerlo.

El mundo del ajedrez tiene un sinfín de ejemplos de comportamientos raros, bizarros inclusive. No obstante esto, en las competencias se norma a partir de un reglamento que contempla la situación común que se debe dar cuando dos jugadores se enfrentan. Todos los detalles, reclamos o situaciones que se den y que no estén en la normatividad, deberán resolverse siempre al mejor criterio del árbitro. Así que si usted decide ir a jugar un torneo, lo más probable es que no le ocurran momentos desagradables que tenga que reportar, o bien, situaciones incómodas.

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