TZUCACAB, Yuc. (apro).- Destrozos en el ayuntamiento y la comandancia, cuatro agentes municipales golpeados y dos patrullas dañadas fue el saldo de los disturbios que derivaron de una protesta por el homicidio de Alfredo Chan Navarrete, a manos de policías estatales. El campesino fue asesinado de dos disparos, el pasado jueves 19, cuando se encontraba en su vivienda. Según la versión oficial, los uniformados actuaron “en defensa propia” porque el ahora occiso supuestamente los encañonó e intentó accionar su escopeta contra ellos. Los policías acudieron al sitio para atender una llamada de auxilio de “vecinos asustados”, quienes reportaron que en la casa de Chan Navarrete se habían escuchado disparos. Al llegar al domicilio señalado, los agentes estatales tocaron. Desde adentro, el dueño les gritó que entraran y supuestamente disparó contra uno de ellos, lesionándolo de gravedad en el brazo. Esa fue la explicación que dio la corporación para justificar la muerte del campesino y el ingreso de sus agentes al predio. No obstante, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) puso a disposición de la Fiscalía General del estado (FGE) al policía que disparó. Este viernes un juez de control resolverá su situación jurídica. Familiares de la víctima rechazaron la versión oficial y responsabilizaron al comandante Ariel Alonso Samos Sánchez del asesinato por presuntas rencillas personales, y en la manifestación de este jueves exigieron su destitución. La protesta inició de manera pacífica, pero se salió de control cuando decenas de vándalos se inmiscuyeron para atacar la comandancia de la policía municipal y la sede del ayuntamiento. En los desmanes, una camioneta policiaca fue volteada y una patrulla terminó con los cristales rotos. Las autoridades municipales no se presentaron para dialogar, por lo que los rijosos amenazaron con irlos a buscar a sus casas. Policías estatales intervinieron para controlar los desmanes, para lo cual utilizaron gases lacrimógenos y se apostaron alrededor del palacio municipal. Los familiares de Chan Navarrete se desmarcaron de los actos violentos e instaron a los manifestantes a no caer en provocaciones. También amenazaron con apostarse en el lugar hasta lograr la destitución de Samos Sánchez.