CUERNAVACA, Mor. (apro).- El todavía diputado local, Alberto Martínez González, que fuera removido de la dirigencia local del PRI a mediados de la campaña electoral pasada, llegó de forma pacífica en las que fueron sus oficinas y, sin más, se asumió de nueva cuenta como líder estatal. Y es que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI lo cesó como dirigente estatal el 9 de mayo pasado, luego de que protagonizara días antes un accidente automovilístico en Cuernavaca, mismo que fue difundido a través de un video en redes sociales. Habría chocado con su vehículo en total estado de ebriedad. Al día siguiente, en conferencia de prensa, a propuesta del entonces candidato del PRI a la gubernatura, Jorge Meade Ocaranza, el subsecretario de Operación Política del CEN priista, Enrique Martiní, anunció la remoción y luego tomó protesta al nuevo dirigente en Morelos, Antonio Lugo Morales, delegado especial del CEN “con funciones de presidente del Comité Directivo Estatal”. Sin embargo, Martínez González afirmó esta semana que su destitución fue “ilegal” y aseguró que en realidad nunca fue depuesto, más bien “estaba de comisión” y que, una vez que ha cumplido los supuestos “encargos institucionales” que le hiciera el exdirigente nacional priista, René Juárez, ha regresado a sus oficinas a “retomar” los trabajos del partido. También dijo que, “de palabra”, Juárez Cisneros le encomendó cumplir algunos compromisos del partido, de los cuales no dio detalles, y que ahora, con base en el mismo acuerdo, ha regresado “pacíficamente” a retomar sus funciones. Según testigos, el diputado llegó con personal de seguridad privada a retomar la sede, y se metió a la que antes fue su oficina. “Estamos regresando a los trabajos cotidianos”, justificó. Luego, las pertenencias de Lugo Morales fueron colocadas en cajas y sacadas de las oficinas. Una hora después, colaboradores de éste acudieron a recoger los objetos.