En Cuernavaca no hay dónde caerse muerto…

De la Corresponsalía

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Los ocho panteones administrados por el gobierno de Cuernavaca están al tope, por lo que el cabildo determinó obligar a los dueños de las fosas a pagar los derechos de perpetuidad y mantenimiento y, con ello, evitar que los restos de sus familiares sean retirados. De acuerdo con el director de Panteones del ayuntamiento Luciano Flores Vergara, sólo 40% de los propietarios de las 26 mil fosas que hay en los cementerios de la capital están al corriente en sus pagos de mantenimiento. Peor aún: alrededor de 10 mil están abandonadas y bajo el riesgo de que los restos que ahí reposan sean enviados a la fosa común. Es tan serio el problema de cupo que algunas familias han tenido que “reciclar” las tumbas o recurrir a panteones fuera de la ciudad o del estado. Otras optan por la cremación aunque, a decir del funcionario, ésta práctica todavía no compite con la inhumación. “Prácticamente aquí ya no hay en dónde caerse muerto”, advierte uno de los cuidadores del histórico panteón La Leona, ubicado en la colonia Lomas de San Antón. Las cruces lucen rotas o desgastadas y los letreros colocados hace unos 50 años o más ya no se ven. Hay espacios donde es imposible determinar la división entre las tumbas; parecen sólo montones de tierra pues no existe lápida, cruz o alguna señal que advierta que ahí hay reposan restos mortuorios. Por ello, el cabildo capitalino aprobó un punto de acuerdo para que, a partir de noviembre, se cobre la perpetuidad y el mantenimiento a los dueños de las fosas de los camposantos municipales de La Leona, Antonio Barona, Tlaltenango, Acapantzingo, Chapultepec, Teopanzolco y Margaritas; además del desconcentrado Jardines de la Paz. De acuerdo con el Reglamento de Panteones de la capital de Morelos, después de siete años de abandono de una tumba, la autoridad tiene facultades para levantar un acta, misma que se publicará en edictos y se exhibirá en la entrada del panteón respectivo. Posteriormente, pasará a discusión del Cabildo para que los regidores decidan si se retiran las concesiones a quienes las ostentan. Debido a que a los actuales regidores les quedan sólo dos meses de administración, se trabaja a marchas forzadas en la búsqueda de datos que ayuden a localizar a los dueños de las perpetuidades. Según Flores Vergara, al localizarlos, se les girará un oficio; sino responden o no se localizan se exhumarán los restos, se llevarán a la fosa común y los espacios que queden libres se pondrán en venta. Todo el trámite, ofrece el funcionario, se realizará en presencia de un actuario y se harán con base en la ley y los reglamentos de salud correspondientes. “Todo aquel ciudadano que no esté al corriente en sus pagos entrará en este programa. De lo contrario, su fosa será expropiada por falta de pago. Hay fosas que datan desde 1950 y están abandonadas, no hay nadie que las reclame o las pague”, explicó el director de Panteones del ayuntamiento. Pero esta medida no se aplicará a rajatabla. La intención principal de las autoridades, explica, es evitar que esto ocurra. Por ello, la autoridad inició un programa de recuperación de fosas con descuentos de 100% en recargos y 50% en mantenimiento. Inseguridad multiplica los muertos El problema de sobrecupo en los panteones de Cuernavaca se ha agravado por el aumento de la inseguridad y los homicidios no sólo en la capital, sino en todo el estado. Desde diciembre de 2009, cuando murió Arturo Beltrán Leyva El Barbas o El Jefe de Jefes en un enfrentamiento con elementos de la Marina en los edificios Altitude --a cinco minutos del Centro de Cuernavaca--, el número de asesinatos violentos se elevó de manera exponencial. De acuerdo con un análisis del politólogo Octavio Rodríguez Araujo –publicada en La Jornada el 20 de enero de 2011--, “antes del asesinato de Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca (diciembre de 2009) se habían registrado 33 homicidios presuntamente asociados a la guerra contra el narcotráfico. Después de la muerte de Beltrán, es decir en el siguiente año, se registraron 145 homicidios. Esto es, en los primeros tres años de Calderón hubo un promedio de 11 homicidios por año y en el cuarto 145 (13 veces más)”. Las autoridades municipales concuerdan con dicho análisis y advierten que en la actualidad hay meses en los que fallecen “los normales”, es decir, el número regular de personas, pero hay otros en los que se multiplica la cifra. Por ejemplo, en Cuernavaca en un mes “normal” el número de personas que mueren –por diversas causas-- va de 48 a 50; sin embargo, en agosto y septiembre pasados, la cifra se incrementó. Problemas sanitarios y riesgos La conglomeración de tumbas y su respectivo abandono generan graves problemas sanitarios en Morelos, como los provocados por mosquitos vectores del dengue y chikungunya que se reproducen por el encharcamiento de agua y su combinación con flores o plantas en general. Según los Servicios de Salud de Morelos, los panteones son uno de los focos de infección primordiales; particularmente en las celebraciones del Día de Muertos pues la colocación de flores y el lavado y arreglo de tumbas provoca acumulación de agua en los cementerios, misma que sirve de caldo de cultivo para el aedes egipty, vector de ambos padecimientos. Pero no es el único riesgo. La soledad y el descuido de los cementerios los convierte en refugio de insectos y otros animales. En días pasados, el ayuntamiento realizó un operativo de limpieza y retiró ocho enjambres de abejas africanizadas. Antes estos problemas, el director de Panteones del ayuntamiento Luciano Flores Vergara consideró “urgente” la construcción de un nuevo y más grande cementerio que atienda la sobredemanda disminuya de lugares de entierro, pues la tradición de sepultar a los muertos de ninguna manera será reemplazada por la cremación. Por ello mismo, es necesario un panteón más grande. No obstante, lamenta que ese tema no ha sido interés del Cabildo capitalino ni del gobierno del estado.