CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx) – Ni la lluvia ni la distancia impidieron que miles de ciudadanos provenientes de toda la República Mexicana, llegaran este sábado 1 de julio al Zócalo capitalino a escuchar al presidente Andrés Manuel López Obrador con motivo del quinto aniversario del triunfo de la Cuarta Transformación.
Foto: Octavio Gómez
A las 11:00 horas ya había una muralla motorizada sobre avenida Juárez, desde Reforma hasta Eje Central: alrededor de 50 camiones estacionados, con capacidad para hasta 50 personas cada uno; y más de 30 camionetas tipo van, con capacidad para hasta 20 personas.
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Algunos policías auxiliares de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) hablaban de autobuses estacionados hasta la colonia Tabacalera: “Va a ser imposible”, se decían en complicidad.
Muchos venían de Oaxaca, salieron ayer por la noche hacia la capital. Otros venían de Tijuana, Querétaro, Sonora, Veracruz, Guerrero, Tlaxcala, Michoacán, Estado de México, entre otros.
También se hicieron presentes las alcaldías de la CDMX que se anunciaban en pancartas: Tláhuac, Iztapalapa, Magdalena Contreras…
“Venimos de todos lados a apoyar a nuestro presidente”, aseguró a Proceso una pareja que levantaba, orgullosa, una pancarta con la consigna: “Viva Zapata, viva el 5to aniversario de la democracia”.
Foto: Samantha Gómez
Otro asistente aseguró que “el presidente pagó” su viaje a la ciudad” desde Oaxaca, pero no quiso dar su nombre ni revelar más detalles.
Mujeres con diferentes trajes típicos mexicanos y hombres con sombreros de paja se apoderaron del panorama. Encontraban la calma, que no la tranquilidad, sentados en las banquetas y en las bancas estilo Eiffel, frente al Hemiciclo a Juárez y Bellas Artes.
Foto: Ximena Arochi
Las calles del Zócalo se transformaron en un despliegue de expresiones culturales de toda la República Mexicana. Frente a La Alameda Central y a Palacio Nacional bailaron la danza de Los Diablos de la Costa Chica de Guerrero, la danza de los Huehuetones de la sierra Mazateca, la danza de La Pluma Del Valle de Oaxaca y el Jarabe Mixteca.
La bandera de México tuvo compañía, también ondearon banderas con el rostro López Obrador, con su nombre, con el logo del Partido del Trabajo (PT), de SUMA; con la cara de Ernesto “Che” Guevara y Emiliano Zapata, de la Alianza Patriótica, de la Alianza de Organizaciones Sociales, entre muchas otras.
La vendimia
La oferta comercial no se quedó corta. Desde 50 y hasta 150 pesos se vendían gorras de AMLO, chalecos por 450, peluches por 200; pequeños llaveros con la figura del mandatario federal y su foto por 50 pesos; hasta sandalias con su rostro por 200 pesos.
Los vendedores, avispados y previsores, además ofertaban pilas recargables, bancos plegables e impermeables.
Como de costumbre, la oferta gastronómica fue amplia: hubo tlayudas, elotes, quesadillas, doraditas, aguas frescas, ocasionalmente bebidas alcohólicas y en algunos puntos los vendedores de tepache inundaron las calles con olor a fruta fermentada.
Un helicóptero desviaba las miradas hacia el cielo, que a las 16:00 horas comenzó a murmurar “lluvia”. Sin embargo, todos parecían despreocupados del clima y platicaban, con canciones de Juan Gabriel de fondo y a cada minuto más aglomerados, frente al escenario dispuesto justo frente a Palacio Nacional.
Politiquería
A pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió “cero politiquería”, refiriéndose a la propaganda política de los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena, los asistentes mostraron su apoyo para la exjefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo.
Algunas de las pancartas se alzaron a su favor y decían: “Pasión por Claudia” y “La 5ta transformación #EsConClaudia”.
Incluso, algunos vendedores comenzaron a distribuir mercancía con la cara de la aspirante a la candidatura presidencial. Hubo llaveros, peluches y fotos.
Las voces en apoyo al excanciller Marcelo Ebrard, si es que la hubo, fueron silenciosas.
El exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López, llegó al Zócalo por la calle 5 de Mayo, entre empujones de simpatizantes que buscaban retratarse con la “corcholata”, y entre los gritos de apoyo para su contrincante morenista: “¡Se ve, se siente, Claudia está presente!”.
Algunas personas también portaron playeras en apoyo de Gerardo Fernández Noroña, en ellas se alcanzó a leer: “Noroña es pueblo”.
El momento esperado
El Zócalo capitalino parecía disminuido en comparación con la cantidad de asistentes que esperaron ansiosos la aparición del mandatario morenista.
Sheinbaum Pardo llegó a la movilización minutos antes de las 17:00 horas, repitiendo el mensaje que ha enarbolado su campaña: “Unidad, unidad, unidad”.
Al rededor de las 17:30 horas, luego de una espera aletargada, apareció por fin el dirigente de la Cuarta Transformación, el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Foto: Octavio Gómez
Los asistentes corearon: “Es un honor estar con Obrador”.
En este punto varios participantes ya habían sucumbido al cansancio y a la fatiga, encontraron asiento en cualquier lugar, había mujeres vestidas de “Adelita” acostadas ampliamente en el piso que recibió los pasos de 250 mil asistentes, según informó el jefe de Gobierno, Martí Batres Guadarrama.
La lluvia llegó por fin durante el discurso de López Obrador, pero no permaneció mucho tiempo. Sin embargo, muchos no tuvieron más paciencia y comenzaron a retirarse a las 18:00 horas, aún con el presidente pronunciando su discurso.
Finalmente concluyó el discurso del mandatario y cayó la noche sobre decenas de personas que aún no se retiraban.
La plancha del Zócalo se fue despejando poco a poco y dejó atrás una gran cantidad de basura enmascarada por el olor a copal que propagaron los danzantes prehispánicos a un costado de la Catedral.