reforma laboral

Con un voto de diferencia aprueban en España reforma laboral que evitará la precariedad laboral

El gobierno de Pedro Sánchez consiguió sacar por solo un voto la esperada reforma laboral para combatir la precariedad en los contratos, que permitía la ley de Mariano Rajoy. Era indispensable para recibir los "fondos europeos" que Bruselas reparte en la UE para salir de la crisis de la panemia.

Alejandro Gutiérrez
El Congreso de los Diputados de  España
El Congreso de los Diputados de España(@Congreso_Es)

MADRID (apro).— El gobierno de Pedro Sánchez consiguió este jueves aprobar la reforma laboral, por una mayoría legislativa muy ajustada de apenas 175 votos a favor y 174 en contra, entre los que se incluyen los diputados de partidos que han sido sus socios habituales en la Legislatura.

Aunque el gobierno consiguió pactar la reforma con organismos patronales y sindicatos antes de llevarla al Congreso de los Diputados, Sánchez y su ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (de Unidas Podemos) tuvieron en contra en la votación a los partidos que formaron parte del bloque de la investidura del presidente, es decir, socios habituales como son los partidos nacionalistas Partido Nacionalista Vasco (PNV), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y EH-Bildu.

Solo un voto de diferencia permitió al mandatario español sacar adelante esta promesa –hoy central para que la Unión Europea brinde un fondo de 10 mil millones de euros del plan de recuperación tras la pandemia de la covid-19 o “fondos europeos”—, que era echar por tierra la reforma laboral que aprobó el gobierno de Mariano Rajoy, la cual aumentó la precariedad de los contratos laborales en los últimos años.

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Aparte de su partido el Socialista Obrero Español, contó con los votos de su socio de coalición, Unidas Podemos; contó con el respaldo de los diputados de Ciudadanos, Partido Demócrata de Cataluña (PDeCAT), Mas País y Compromís.

Los dos diputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) que se preveía iba a dar una mayoría de tres votos, sorprendieron durante la jornada legislativa haciendo duras críticas a las indicaciones de su partido de votar a favor. Y aunque anunciaron que acatarían la disciplina de partido, uno de ellos, Sergio Sayas, anunció en Twitter que votó “no”.

Ha sido tal la tensión en la votación vespertina, que la presidente del Congreso, Meritxell Batet, se equivocó al anunciar la votación al decir que el decreto quedaba “derogado”, ante el estupor del presidente Sánchez y su ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Aunque de inmediato rectificó y aclaró que el decreto de ley quedaba aprobado.

La vicepresidenta segunda y ministra del Trabajo, Yolanda Díaz, durante su intervención en la tribuna parlamentaria, defendió la reforma laboral ante las críticas de sus socios de ERC y PNV.

La líder de Unidas Podemos (UP) celebró que tras “una década de luchas” esta norma devolverá “a la legislación laboral la dignidad que la reforma del PP (Partido Popular) le arrebató”.

“Las grandes vigas maestras de la reforma de 2012, la ultraactividad y los convenios de empresa, han sido, sencillamente, tumbadas, han sido tiradas abajo”, destacó.

Al hacer un recuento de las consecuencias que traerá esta reforma, dijo, va a tener una “gran contribución” en la “lucha contra la precariedad”. Al respecto ilustró al decir que “el 15% de los contratos suscritos el pasado enero fue con carácter indefinido”.

“Decimos adiós a la indiferencia legislativa, a las zonas grises, a las ambigüedades. La contratación indefinida es ya la norma en nuestro país. Y la contratación temporal deberá estar plenamente justificada”.

Recordó que ya en 2019 se suscribieron 8.2 millones de este tipo de contratos, que con la entrada en vigor de la ley, ya no podrán hacerse contratos precarios. “Ocho millones de contratos que pasarán a ser estables. Esto son los contenidos que hoy debatimos. Ocho millones de contratos, son personas, no son humo. Créanme, esos ocho millones de personas se merecen tener un trabajo decente”.

Se reprochó no haber logrado trasladarles a todos sus socios lo que conlleva este real decreto-ley, y criticó que el debate se haya centrado en si era humo, maquillaje y una norma insignificante. Lamentó que “el debate se sitúe en el campo de las rivalidades partidistas”.