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"Oso intoxicado": un Baloo siniestro

Cocaine Bear es una cinta sorpresivamente divertida, con humor ligero y macabro.

Luciano Campos Garza
Humor cáustico
Humor cáustico(IMDB)

MONTERREY, N. L., (apro).- Es difícil creer que están basados en la realidad los sucesos que se describen en Oso Intoxicado (Cocaine Bear, 2023), una extraña comedia de horror, en la que una bestia enorme enloquece debido a que consumió paquetes enteros de cocaína que unos narcos perdieron en el bosque.

Se le agradece a la directora Elizabeth Banks que haya elegido un tema insólito como este, de una fiera descontrolada por la adicción que adquirió en cuestión de horas y que lo mueve desesperadamente a buscar más y más, para satisfacer la ansiedad que le provoca la abstinencia.

Es tan aterradora la presentación de los hechos, que se pierde de vista, por completa, la metáfora obvia de los consumidores que pueden recurrir al crimen para mantener su vicio, como ocurre en la actualidad con millones de personas que están extraviadas en los estupefacientes.

La acción, ubicada en 1995, se mueve en tres frentes. Una pareja de escolapios se introduce en la foresta para que ella cumpla con una asignatura, lo que ocasiona que su madre vaya a buscarlos, y se arriesgue a ser devorada por el oso negro. También hay una policía y un cuidador que se unen a la búsqueda y se topan con una sorpresa desagradable.

Completa el cuadro un trio de narcotraficantes que están obligados a recuperar el paquete, pues sus patrones jamás les perdonarán que hayan perdido un cargamento completo que vale millones.

Ray Liotta, como el líder de los mafiosos aporta la parte más cómica al repetir su papel de malandrín que, en este caso, se ve tonto, tratando de lidiar con un enorme mamífero, para recuperar su mercancía, mientras tiene que hacer que lo obedezcan su hijo y otro pistolero, que encuentran la resistencia de un jefe de la policía.

Con formato de película B, la cinta recuerda Grizzly (1976) aquella célebre película taquillera del enorme oso que aterroriza la foresta. Pero, lo que hace medio siglo era una alerta seria sobre los peligros inexplicables que acechan desde cualquier rincón del mundo, ahora se trata de una carrera para escapar de la amenaza, pero en medio de situaciones que pueden provocar miedo, risa y vómito, todo al mismo tiempo. Se percibe el bajo presupuesto con trabajo de digitalización muy estándar, con un enorme animal hiperactivo que, a causa del estímulo, se vuelve en una máquina de destrucción.

El enorme oso es como un Baloo, reflejado en un espejo siniestro. Mientras el úrsido de El Libro de la Selva era campechano e hiperactivo, cuando lo llamaba la diversión y la aventura, este entra en un modo de desesperación, en el que agrede lo que se le atraviesa suponiendo que esconderá algo del polvo precioso, que lo tiene en un estado de excitación que lo desborda.

Hay un interés por provocar repulsión, con humor cáustico, pues las víctimas se retuercen entre terribles dolores y perecen despedazadas, pero en situaciones ridículas, que provocan una extraña confusión emocional. No es normal soltar la carcajada ante personas a las que les arrancan la pierna de una dentellada.

Oso Intoxicado es una cinta sorpresivamente divertida, con humor ligero y macabro, basado principalmente en mutilaciones.