Literatura

Una historia de mujeres fuertes y sensibles

La escritora Ethel Krauze habla en entrevista con Proceso sobre su reciente novela, basada en su historia familiar y que retrata la lucha de las mujeres por ganar espacios.

Columba Vértiz De La Fuente
La escritora Ethel Krauze

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La escritora Ethel Krauze habla en entrevista con Proceso sobre su reciente novela, basada en su historia familiar y que retrata la lucha de las mujeres por ganar espacios.

“Samovar”, título de su libro que alude a una tetera rusa, representa un símbolo de resistencia, de aferrarse a una tierra, a la vida. Fue el único objeto que su abuela, de origen judío, logró conservar con ella después de un naufragio al que sobrevivió.

“Ella pierde todo, pero ella se aferra a su samovar. Yo digo que todas deberíamos aferrarnos aún samovar propio, descubrir cuál es ese talismán que nos rescata. Y me voy dando cuenta ahí de cómo se enfrenta a la cuestión de matrimonio, del sexo, del aborto, de la maternidad”, relata Ethel Krauze en entrevista.

Su abuela, dice, quiso ser matemática, pero su padre no se lo permitió porque en su época las mujeres y los judíos tenían prohibido entrar a las universidades. Luego quiso ser farmacéutica, pero su esposo tampoco la dejó y debió conformarse con realizar las cobranzas del negocio de su marido, un vendedor ambulante de telas.

Su abuela, dice, no se conformó y llegó a ser miembro fundacional de Las damas pioneras.

“Hay mucho que aprenderles a estas mujeres que sortearon todas esas (…) en México, en comunidades, todavía las mujeres no pueden ser presidenta municipal” por los usos o y costumbres, como ocurre en Oaxaca.

“Todavía existe eso de que se venden a las niñas en matrimonios por una vaca, etc. Existen en Guerrero, existe en Oaxaca, existen en Chiapas. En Afganistán acaban de prohibir la educación primaria para las niñas. En Irán la universitaria para las mujeres. Es decir, hay una involución y todo esto me hace ver que mientras las mujeres más luchamos, más salimos a la calle, a la vida pública, la reacción de este grupo de hombres fundamentalistas, de cualquier cultura o religión, que todavía sigue privando, va a ser más cruenta”, advierte la escritora.

Krauze señala que todavía se considera a la mujer como un objeto que puede ser poseído o mutilado según el deseo o el enojo de los varones, y encerrado en las casas.

Pero, sigue, las mujeres también están luchando como nunca antes.

“Y creo que conocer estas historias de estas mujeres que sortearon lo que tuvieron que sortear: revoluciones, guerras, persecuciones y demás, nos permite a las mujeres de hoy como decir: ‘Oye, sí hay modelos, sí hay modelos de mujer a los que podemos asirnos, sí hay, no tenemos que empezar de cero. No tenemos por qué sentirnos tan confusas tan perdidas. Vayamos a nuestras historias de mujeres. Yo creo que eso es muy importante. Y ‘Samovar’ yo creo que alude a ello”, afirma.

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