Teatro

“Historias de fantasmas”

La obra de los británicos Jeremy Dyson y Andy Nyman –que se estrenó con éxito en Londres en 2010 y se adaptó al cine en 2017— se presenta en el Teatro Libanés. Se anuncia con la prohibición de la entrada a menores de 15 años y se pide no revelar el desenlace con la intención de crear expectativas.

Estela Leñero Franco
Una obra que intenta infundir miedo
Una obra que intenta infundir miedo(Foto:@oscaruriel)

 

Ciudad de México (apro).-- En el teatro Libanés se presenta la obra Historias de fantasmas de los británicos Jeremy Dyson y Andy Nyman. La obra, estrenada en 2010, tiene como antecedente La dama de negro, que en México tuvo varias y largas temporadas y que tanto los efectos especiales como la historia infundían el miedo que en Historias de fantasmas también se intenta provocar.

Se estrenó en Londres y después en Sydney con giras y éxito. Volvió a Londres y después se adaptó a la pantalla grande en 2017.

En México, Historias de fantasmas se anuncia –como lo piden los autores– prohibiendo la entrada a menores de 15 años e insistiendo en guardar el secreto del desenlace final. Estas advertencias, hechas con la intención de crear expectativa y aumentar la intriga, se desinflan al tener la experiencia escénica. Los efectos especiales son precarios y a la presentación de los fenómenos paranormales les falta verosimilitud. Es difícil crear en teatro lo que en la pantalla grande se puede lograr para provocar el miedo; apenas unas cuantas obras en México han tenido esta capacidad, pero Historias de fantasmas no es una de ellas.

El profesor Goodman es el hilo conductor de la obra. Él, bien interpretado por Alfonso Borbolla, da una conferencia sobre fantasmas, y desde un inicio cuestiona y da diferentes explicaciones científicas para rebatir su existencia. Incluye factores psicológicos, sentimientos de culpa o miedos extraños, como detonantes de la creencia y la vivencia de seres paranormales. Cuenta tres historias de experiencias con fantasmas, entrevista a los implicados y se escenifica el suceso.

La primera es protagonizada por un vigilante en un edificio abandonado o almacén oscuro y húmedo. El velador, con la atinada actuación de José Sefami, intenta comunicarse con su compañero por radio, pero no lo logra. Tiene una hija a la cual visita poco, por lo que tiene sentimientos de culpa y es su presencia la que lo persigue. La segunda trata de un adolescente conductor de un automóvil que tiene un incidente en un bosque en medio de la noche y termina aterrado con lo que percibe. En la última, un empresario confuso siente una fuerza maligna donde se encuentra la cuna de su hijo que está por nacer y ve a un etoniano arrogante.

Las tres historias están entrelazadas con momentos de humor, parodiando películas icónicas de terror como Tierras de penumbra y Martillo del terror, y con proyecciones de casos históricos de fantasmas y fenómenos paranormales. El doctor Goodman se muestra incrédulo ante estas experiencias, pero el giro final lo implica de una manera diferente que no se debe develar, como se advierte en la publicidad de la obra.

En Historias de fantasmas, dirigida por Miguel Santa Rita, la calidad de las interpretaciones es desigual; participan Alfonso Borbolla, Alfredo Gatica, Daney Mendoza, José Sefami, Nacho Tahhan y Miguel Tercero.

Uno quisiera asustarse, y sí, algunos se asustan. Hay muchas risas y expectativa, el ruido de las palomitas de algunos espectadores aturde y distrae. Historias de fantasmas estará en temporada hasta el mes de febrero.