Dimitris Papaioannou

Dimitris Papaioannou en el FIC

La destrucción y la vuelta a construir. Esa memoria colectiva, esa memoria común que nos conecta con la imaginación de Orientación transversal, que se presentó como uno de los platos fuertes de teatro en el Festival Internacional Cervantino (FIC), conmemorando sus 50 años de existencia.

Estela Leñero Franco
Orientación transversal
Orientación transversal(Julian Mommert)

GUANAJUATO, Gto. (apro).-Poesía visual, poesía en movimiento, imágenes que se suceden para referirse a los ciclos de la humanidad, nuestros ancestros, los mitos y la modernidad. La destrucción y la vuelta a construir. Esa memoria colectiva, esa memoria común que nos conecta con la imaginación de Orientación transversal, que se presentó como uno de los platos fuertes de teatro en el Festival Internacional Cervantino (FIC), conmemorando sus 50 años de existencia.

El universo de Dimitris Papaioannou, artista griego proveniente de la pintura, muestra la realidad tangible y la intangible, la reinventada por el hombre con imágenes pictóricas, escultóricas y coreográficas. Seres inventados, compuestos por dos cuerpos o marionetas que cobran vida. Hombres sin rostro que deambulan como insectos buscando la luz y perdiendo la orientación por la luz artificial ámbar y no la de la luna o la estrella polar. Papaioannou transforma lo concreto en mito, en significado, en trascendencia, y nos asombra cada imagen que nos muestra así, con un ritmo pausado, sin palabras, con música de Vivaldi y muchos silencios. Hay repeticiones, ­reiteraciones y acciones que van en progresión. La belleza de las imágenes te corta el aliento, te enchina la piel y sorprende la originalidad e influencias de su propuesta.

El arquetipo del toro es uno de los ejes de Orientación transversal. El toro mítico, el de la civilización minóica en Creta, la primera surgida en Europa. El mito de Europa, raptada por Zeus convertido en toro, que la llevó a la isla a nado montada en su lomo para hacerse reina; el toro de Pasifae que engendra el Minotauro. El toro cuyos significados remiten a la energía, la masculinidad y la fertilidad.

Con imágenes y acciones expresan un sinfín de significados que en cada espectador se particulariza. El toro de Dimitris es una marioneta manejada por varios hombres; un toro monumental que cambia según la imagen creada. Y vemos a los hombres desnudos enfrentándose a él, o a ella, plácidamente recostada en su lomo; o a dos humanos abajo como tal vez imaginamos a Rómulo y Remo entre las patas de la loba. Y a continuación el nado, las aletas, los hombres cruzando el océano.

Las acciones se suceden unas a otras, se entreveran sin pausa. Son distintas las representaciones femeninas. Desde una mujer convertida en fuente de la que fluye el agua, a la que da a luz un ser, o la atrapada en un catre viejo tratándose de liberar; una mujer con cuerpo de hombre o una mujer y un hombre conformando un solo cuerpo-araña, a la imagen y semejanza de los seres del Bosco en El jardín de las delicias.

En este ciclo de destrucción y construcción está contenido el paso de las generaciones, lo nuevo sustituyendo a lo viejo; lo otro que empuja y quiere entrar por esa puerta pequeña de la que salen bloques y bloques, hombres y bloques inundando el espacio. Un espacio que se resquebraja; donde el piso también se abre para descubrir lo que hay abajo; agua, agua, agua, el origen de la vida. No hay nadie ya. Apenas un paisaje desolador donde se distingue la estrella que podría ser la guía. Un hombre que inicia el arduo trabajo de trapear aquella agua que le rodea y otro hombre que contempla.

Orientación transversal es interpretada por ocho actores y bailarines. Lo descubrimos al salir a dar las gracias, pues parecía que eran el doble o más interactuando en escena. Espléndidas interpretaciones, precisión y fuerza; capacidad para manejar el tiempo suave y el energético; el lento y el veloz.

Dimitris Papaioannou es un artista reconocido internacionalmente; fuera de serie. Enorme. Con fortuna, se presentó en esta emisión del FIC.

Crítica publicada el 23 de octubre en la edición 2399 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.