Ghassan Salhab: 'Mi pasión por el cine me impulsa a seguir creando películas no comerciales”

Columba Vértiz De La Fuente

SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto. (apro).- El director libanés Ghassan Salhab, quien recibe un homenaje en la 21 edición del Festival Internacional de Cine en Guanajuato (GIFF, sus siglas en inglés), no sabe cómo ha logrado filmar largometrajes personales desde 1998 hasta la fecha: “Me pregunto ¿cómo diablos le he hecho?, porque mis proyectos no son comerciales y no generan dinero. Creo que me impulsa mi voluntad porque es muy grande mi pasión por el cine”. Y es que, dije, dada la situación política en Líbano, es complicado que se desarrolle el cine. Además de recibir la Cruz de Plata, presea que otorga el GIFF a la amplia trayectoria de cineastas nacionales e internacionales, el cineasta ofreció una charla al público en general, en el Centro Cultural El Nigromante, del Instituto Nacional de Bellas Artes. Ahí platicó que, aunque nació en Dakar, Senegal, el 4 de mayo de 1958, su vida la ha dividido entre Líbano y Francia, aunque en los últimos años ya reside más tiempo en Beirut, Líbano. Las experiencias en ese trayecto, dijo, las aborda en sus filmes, algunos de los cuales forman parte de la programación de este encuentro fílmico. Salhab aceptó que la situación política de su nación sí le afecta de manera personal y al momento de crear. He padecido la guerra, dijo y contó que ha sido parte de la inmigración histórica de esa zona del mundo: “Mi abuelo, como muchos, para no morirse de hambre, quiso emigrar a Senegal, con sólo 16 años de edad en 1917, pero se quedó en Líbano. Tengo una variedad de identidades. No soy ni de aquí, ni de allá. Soy feliz en donde estoy. La identidad para mí es una unidad múltiple. Y sí, mis películas están llenas de desplazamientos”. El cineasta galardonado y profesor de cine reveló que nunca hace casting para conformar su elenco y “no dirijo a los actores durante los rodajes, sólo les explico mi idea y ellos trabajan a su manera y de manera libre”. Entonces, recomendó a las nuevas generaciones que deseen dedicarse al séptimo arte que escriban “guiones honestos. Lo importante no es con qué tecnología filmen, sino la historia que aportan. Todo está en la manera de contar el relato”. Ghassan Salhab destacó que, aunque las películas no tengan presupuestos millonarios, no deben perder la visión que quieren darle los directores, “ya que, con una buena historia, bien tratada y con actores comprometidos, se pueden lograr increíbles cosas”. Luego, recordó que lo influyeron los cineclubes y las historias como Ingmar Bergman y Alfred Hichcok. Así, luego dio origen a Phantom Beirut (1998), Tierra incógnita (2002), 1958 (2009), La montaña (2010), El valle (2014) y Tinta china (2016). La cinematografía libanesa es la invitada en este año del GIFF, por lo que se exhiben filmes de dicha nación. Entre las actividades del festival también se reconocerá la labor de Nadine Labaki, actriz y directora de cine de ese país, nacida en 1974, a quien también la guerra la ha marcado en su vida y su producción artística.