MONTERREY, NL (apro).- Guardianes de la galaxia Vol. 2 (Guardians of the Galaxy Vol. 2, 2017) es como una pandilla de pícaros interplanetarios. Con un humor exquisito y una profusión de referencias de la cultura popular estadunidense, la nueva propuesta de Marvel entretiene en un nivel altísimo, por la acción incontenible pero, además, por su carencia absoluta de formalidad. El equipo de irreverentes vigilantes, liderados por Peter Quill (Chris Pratt), con gustos musicales retro, portando un aparato walkman --reproductor de audio casetes--, se mueve con un grupo de alegres camaradas, exconvictos y transgresores, que se la pasan gritándose, y aunque bromean con un humor muy pesado, jamás se abandonan. Odian ser cursis, pero lo son, por su recia solidaridad. Se mueven por el universo como una compacta familia disfuncional, pero tremendamente divertida y con una propensión a seguir aventuras muy peligrosas.
Como una secuela ininterrumpida del viaje que inició en el 2014 con la primera entrega, James Gunn mueve a estos guardianes hacia las mayores profundidades del universo con nuevos miembros del equipo, en una aventura que es hilarante e inteligente, aunque con una temática que se dispersa, sin concentrarse con fuerza en un solo punto. Regresan Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Bautista), Rocket (Bradley Cooper), Baby Groot (Vin Diesel), Nebula (Karen Gillian) y Yondu (Michael Rooker). A la fiesta llegan otros invitados, entre los que está Mantis (Pom Klementieff). Pero el que roba cámara es el personaje de Ego. No sólo porque es Kurt Russel, sino porque parodia al héroe de acción que ha sido toda su vida, en su versión vetusta y decadente. Gunn no tiene miramientos y lo propone como el centro de toda la galaxia, con un traje imperial, pero una mal disimulada barriga. Es el emperador de su propio planeta, pero es también un Casanova que viaja por el cosmos seduciendo chicas, apareándose, tratando de reproducir la especie con propósitos que, en términos de ficción, resultan bastante extravagantes, pero muy a tono con toda la propuesta que ridiculiza al género. El festín visual es, como siempre, soberbio. Salvo algunas escenas, las menos, filmadas en sets, prácticamente toda la película fue elaborada en pantallas verdes para generar imágenes digitales que recrean escenarios siderales, con batallas colosales, grandes explosiones y panorámicas maravillosas de planetas florecientes y agónicos. En la vorágine del nuevo milenio, donde ejércitos de superhéroes están siendo desenterrados de sus tumbas, estos guardianes brillan al romper con el esquema. Marvel y DC Comics muestran seres superiores como Iron Man, Spider Man, Batman y Superman, que son serios y formales en su misión de salvar al mundo, con algunas chispas de humor. Pero estos tipos de diferentes razas, pigmentaciones y tamaños parecen desentenderse de todo y emprenden jornadas festivas donde se arriesgan para salvar planetas pero, también, para pasar un momento muy agradable. Esta es una muy divertida propuesta de fantasía, ciencia ficción y buen humor.